El autor de "Llámame por tu nombre" vuelve a explorar sus memorias en "Mi año romano", un relato profundamente emotivo sobre su juventud en Roma, la ciudad que marcó su transición a la vida adulta. En esta obra, Aciman rememora su adolescencia, un periodo que comenzó cuando su familia se vio obligada a abandonar Egipto y encontró refugio en la vibrante capital italiana. A pesar de haber disfrutado de una vida acomodada en Alejandría, todo se desvaneció rápidamente al huir de su hogar, lo que llevó al autor, su hermano y su madre a habitar un apartamento que había sido un burdel. Este nuevo entorno, lleno de desafíos e incertidumbres, se convierte en el telón de fondo de su transformación personal. Mientras su familia se esforzaba por adaptarse a su nueva vida en Roma, Aciman se aislaba en su habitación, sumergiéndose en la lectura de un sinfín de libros. A través de la literatura, halló una conexión con la ciudad, un puente que lo llevó a descubrir no solo un nuevo hogar, sino también su identidad y vocación."Mi año romano" es un testimonio conmovedor de cómo un adolescente navega por las complejidades de la vida en un entorno desconocido, donde cada calle y rincón de Roma se convierten en personajes en su historia. Aciman logra evocar la belleza y los matices de esta ciudad, describiendo con maestría su encanto y la "poesía de los lugares". El libro es una celebración de la literatura y su poder transformador, así como una mirada íntima a la búsqueda de pertenencia y significado en un mundo cambiante.La narración no solo capta la susurrante magia de Roma, sino que también refleja el viaje emocional de un joven que transita entre el dolor de la pérdida y la esperanza de un futuro prometedor. Con una prosa rica y evocadora, "Mi año romano" se presenta como una obra fundamental que resuena tanto en el ámbito personal como en el colectivo, invitando a los lectores a explorar sus propios recuerdos y las ciudades que han moldeado sus vidas. Este libro es un homenaje a la resiliencia, la búsqueda del hogar y la inquebrantable relación que tenemos con los lugares que nos defienden y nos inspiran.